Te amo de una forma que no estoy muy segura de comprender... No sé si amo lo que eres o lo que yo he creado... No sé si amo a la persona que tengo frente a mi o a la idea que tengo de ti. Sea como fuere, te amo y eso no está bien.
Dicen que la venganza es un plato que se saborea frío, que no hay que tramar nada porque la vida se encarga de ponerlo todo en su sitio y de dar justo castigo a quien lo merece. Que es el tiempo, el implacable, el que hace ese trabajo por nosotros. Dicen también que sólo hay que sentarse en la puerta de tu casa para ver pasar el cadáver de tus enemigos...todo este saber popular parece ir encaminado a hacer de nosotros seres menos vengativos o al menos a inculcarnos lo innecesario de la venganza preparada porque la que menos se elabora suele ser la más eficaz y por ende, la más certera. A mí me cuesta asumir esto, a mí me gustaría a veces poder urdir un plan para vengarme de quien yo considere oportuno, una maquiavélica estratagema para reequilibrar lo que hay pendiente en mi vida, una venganza ideada por mí de principio a fin y que por supuesto surta el efecto deseado: vengarme de ti, que sientas lo que yo sentí, que sufras por un sólo segundo todo lo que yo sentí, que te mires al espejo y no puedas soportar lo que ves...Sí , me gustaría ponerte en el sitio en el que yo creo que deberías estar y no esperar a que se obre la justicia poética que parece que todo lo que puede y a todos nos llega.
Entonces recuerdo cuanta energía desperdicio en tal empeño, cuán inútil es tratar de castigarte, porque tú eres inmune a todo eso y a mucho más. Porque nada que venga de fuera te afecta, porque nadie puede hacerte daño, ni vulnerar tu arcadia de felicidad e indiferencia, porque tú solo te bastas y te sobras y no necesitas nada más. Y tengo muy presente que yo no puedo vengarme ni puedo hacerte daño aunque me lo proponga, porque tú eres tu peor enemigo.
Los surcos de tu sonrisa ya no me parecen el camino más recto a la felicidad; el brillo de tus ojos ya no me deslumbra cuando se refleja en la nieve; el timbre de tu voz ya no me seduce cuando retumba en la bóvedas de mi cabeza, el tacto de tus manos ya no me hace estremecer cuando recorren mis pies descalzos; tu recuerdo ya no me es grato ni alimenta mis fantasías; prefiero perder mi tiempo en otras cosas que afin de cuentas también son producto de mi imaginación, porque ahora ya entiendo que yo te creé y que yo te destruyo, que eres irreal y que estabas de paso por mi vida....
Precisamente ayer buscaba en internet información sobre el último disco de Mercedes Sosa, Cantora,( así es como llaman en Brasil a las cantantes ). Es un disco de duetos y quería ver quién participaba y qué canciones habían elegido. Y precisamente al día siguiente me despierto con la noticia de que ha muerto a los 74 años en Buenos Aires la gran pashamama de la música popular latinoamericana, aunque nunca renunció a beber de otras fuentes e incorporarlas a sus canciones con su personalísima voz, que todo lo transforma en algo único. Sólo hay que escucharla cantar Aquellas pequeñas cosas de Serrat para entender lo que quiero decir.
Desde que tengo uso de razón recuerdo a la negra Sosa cantando Gracias a la vida, pero fue a los 17 cuando realmente me enamoré de su voz oyéndola cantar a dúo con mi adorado Fito Paéz, Parte del aire, en otro disco en el que también participaban otros amigos de Mercedes y que precisamente se titulaba así, Mercedes Sosa, A mis amigos. Encontré la cassette en casa de un amigo y ya no pude dejar de oír esa canción que hasta hoy sigue siendo de mis favoritas. Después vinieron otros temas en su voz también de Fito, Yo vengo a ofrecer mi corazón o Detrás del muro de los lamentos. Recomiendo también la versión que hace Pablo Milanés, otra grandiosa voz que todo lo trasforma, de Yo vengo a ofrecer mi corazón. Son tantas las canciones que ella hizo aún mas grandes con su voz. Cómo olvidar Sólo le pido a Dios o Alfonsina y el mar, cómo no emocionarse oyéndola cantar La maza... Mercedes fue un ejemplo de señorío, de coherencia, de lucha por la libertad y por las mujeres, de lucha por los pobres y los desfavorecidos y un ejemplo de trayectoria profesional. Reconocida y admirada en América y España, hoy somos muchos los que la recordamos y lamentamos su muerte como una gran perdida para la cultura y la música en habla hispana. Allí donde estés Mercedes estoy convencida que das gracias a la vida por todo lo que te ha dado, y nosotros te agradecemos todo lo que tú voz y tu talento nos ha hecho sentir. Hasta siempre, cantora.
¿Nunca os habéis despertado con una canción en la cabeza? ¿una canción que os acompaña durante todo el día, pegada a ti, agarrándose por dentro?
No me refiero a una de esas estúpidas canciones que escupen las radio fórmulas y que ni me atrevo a llamar música; no me refiero a una de esas falsas melodías que acaban siendo carne de politono; tampoco a una de esas canciones tontas de impecable factura en algunos casos, pero vacías de contenido. Tampoco me refiero a que se te peguen como un chicle en el pelo, como algo realmente molesto y difícil de resolver. No estoy hablando de eso, no. Me refiero a cuando una canción crea todo un universo en tu cabeza, cuando la melodía y la letra cuentan una historia y te reflejas en ella, cuando llevas tiempo sin escuchar la canción pero de repente una mañana empieza a sonar y sólo tú puedes oírla; la recuerdas perfectamente desde el primer acorde al último silencio, cada dibujo de la voz, cada nota...
Pues todo esto me pasa a mí con Stay ( farway, so close) de U2.Llevo días con la canción en la cabeza, escuchándola una y otra vez, sintiendo la cadencia de su melodía e identificándome casi con cada palabra y con la historia que cuenta, con esa atmosfera un tanto inquitietante que rodea este tema y que a mí me parece realmente poética. La canción pertenece a uno de los discos más "raros", si no el que más, pero también de los más interesantes de los irlandeses, Zooropa. Una mezcla de música electrónica y letras muy elaboradas. En la canción aparecen algunas constantes como la incomunicación, o el amor tortuoso con un punto sadomasoquista, un cierto tono siniestro que todo lo envuelve y que a la vez resulta profundamente atractivo: and if you whisper I can´t call...a vampire or a victim... you say when he hits you feel alive... Pertenece además a la banda sonora de El cielo sobre Berlín de Win Wenders y algunas de las imágenes que aparecen en el videoclip son fragmentos de la película. Esta no fue la única coloboración de Wenders con U2, ya que juntos filmaron One million hotel algunos años después.