
Si alguna vez habéis tenido perro, o habéis pasado mucho tiempo con alguno, habréis visto como juega con una pequeña pelota o un peluche.
Mi perro se pasa el día jugando con un pequeño oso blanco de peluche, lo agarra con la boca y con las patas delanteras, lo tira por los aires y lo recoge, si te acercas a intentar quitárselo gruñe, cuando lo encuentra mueve el rabo nervioso, feliz, creo que hasta sonríe; disfruta enormemente jugando con el osito, creo que roza la felicidad cuando sacude al pobre peluche, cuando lo agarra y lo mordisquea...pero después de llevar un rato jugando y no dejar que nadie se acerque a él o intente arrebatárselo, parece que se cansa del juguete, lo deja abandonado en un rincón y puede pasar por su lado como si no existiera, entonces puedes cogerlo y ponerlo en otro sitio o dejarlo ahí tirado para la próxima vez que mi perro quiera jugar; normalmente suelo dejarlo donde haya caído, donde mi perro lo deja cuando se cansa de jugar... pues bien , así es exactamente como yo me siento hoy. Hoy soy el juguete con el que se han cansado de jugar y se queda tirado en un rincón lleno de babas y de marcas de mordiscos.

Mi niña no sabes cómo te comprendo, en esa misma etapa ando yo también. Intento reunir fuerzas pensando que el juego fue enriquecedor y divertido, pero las marcas de los dientes que arrastro no me lo ponen fácil. Fuerza, buena onda y mucha, mucha autoestima. Tu prima nueva =).
ResponderEliminar