miércoles, 30 de septiembre de 2009

Ya no te espero...


Tu taza se ha quedado sola sobre la mesa, esperándote.

La pobre debe pensar que vas a volver y por eso te espera; yo soy menos crédula y sé que no vas a volver, así que no te espero.

Se me parte el alma cuando veo a tu taza sobre la mesa esperándote, resignada. Creo que me reprocha que ya no te espere.

Yo más que resignarme es que he comprendido al fin que tú huyes por sistema y ni la taza ni yo tenemos la culpa de que te hayas ido.

Ella aún mantiene la esperanza, pobre, yo no.

Debería cogerla y tirarla, o por lo menos ponerla en el estante con las demás en lugar de dejarla ahí sobre la mesa...

Se ha caído y se ha hecho añicos, a veces soy tan descuidada; he recogido los trozos y los he tirado a la basura.

Ea, ya no te espera nadie.

2 comentarios:

  1. Ciertamente dejar de esperar es casi lo más difícil, verda? Está una tan acostumbrada a estar esperando... a la persona, a sus actos, a sus palabras. Es tan cansado esperar.

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  2. Por eso yo ya no espero Julia, porque como dice Silvio Rodríguez: ya no te espero, porque de esperarte hay odio...

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