-Bueno, será mejor que me vaya; es tarde y tendré que coger un taxi para volver a casa.
Se pone de pie y se recoloca el vestido arrugado de estar sentada. Con la mirada busca su bolso que no recuerda exactamente donde lo dejó y al fin lo localiza sobre una silla.
-Espera, no te vayas...-él también se pone de pie y le acaricia el brazo.Puedes quedarte aquí a dormir...
Ella se sonroja, se muerde el labio inferior y clava sus ojos en el suelo.
-Y ¿ dónde voy a dormir?,¿ en el sofá?. Señala el sofá tímidamente con el dedo y sonríe.
Él le devuelve la sonrisa y agarrándola por la cintura le dice al oído: duerme conmigo.
Se besan con ganas, se muerden y se abrazan mojándose con el sudor del otro, mezclándolo con la saliva, con el aliento agitado y agrio del alcohol. A ella le cuesta respirar y se sacude excitada, le abraza con fuerza y siente como él también se estremece y gime suavemente en su cuello mientras sube la mano por su espalda y la agarra fuertemente por el pelo. Le aparta la melena de la espalda húmeda por el sudor mientras roza su cuerpo contra el suyo lasvicamente.Ella se aparta y mira a su alrededor unos segundos como si la tierra se abriera bajo sus pies, siente vértigo y siente miedo, mucho miedo.Quizá debería salir corriendo, piensa, pero no puede.
-¿Qué te pasa? pregunta él.-Nada- contesta ella soriendo.
La abraza aún con más fuerza y continúa besándole el cuello, el escote, los hombros,moridiéndole la oreja para luego volver a besarla en la boca, para volver a mezclar su saliva con la suya.Pero ella vuelve a sentir el miedo, le vuelven a temblar las piernas y se aparta suavemente.
-¿ Qué te pasa?
-Prométeme que no me harás daño. No me hagas daño.
Durante unos segundos se miran fijamente sin casi respirar.
-Jamás te haría daño.
Se pone de pie y se recoloca el vestido arrugado de estar sentada. Con la mirada busca su bolso que no recuerda exactamente donde lo dejó y al fin lo localiza sobre una silla.
-Espera, no te vayas...-él también se pone de pie y le acaricia el brazo.Puedes quedarte aquí a dormir...
Ella se sonroja, se muerde el labio inferior y clava sus ojos en el suelo.
-Y ¿ dónde voy a dormir?,¿ en el sofá?. Señala el sofá tímidamente con el dedo y sonríe.
Él le devuelve la sonrisa y agarrándola por la cintura le dice al oído: duerme conmigo.
Se besan con ganas, se muerden y se abrazan mojándose con el sudor del otro, mezclándolo con la saliva, con el aliento agitado y agrio del alcohol. A ella le cuesta respirar y se sacude excitada, le abraza con fuerza y siente como él también se estremece y gime suavemente en su cuello mientras sube la mano por su espalda y la agarra fuertemente por el pelo. Le aparta la melena de la espalda húmeda por el sudor mientras roza su cuerpo contra el suyo lasvicamente.Ella se aparta y mira a su alrededor unos segundos como si la tierra se abriera bajo sus pies, siente vértigo y siente miedo, mucho miedo.Quizá debería salir corriendo, piensa, pero no puede.
-¿Qué te pasa? pregunta él.-Nada- contesta ella soriendo.
La abraza aún con más fuerza y continúa besándole el cuello, el escote, los hombros,moridiéndole la oreja para luego volver a besarla en la boca, para volver a mezclar su saliva con la suya.Pero ella vuelve a sentir el miedo, le vuelven a temblar las piernas y se aparta suavemente.
-¿ Qué te pasa?
-Prométeme que no me harás daño. No me hagas daño.
Durante unos segundos se miran fijamente sin casi respirar.
-Jamás te haría daño.

Así de bonitos son los pricipios, no? Lástima que no siempre un buen comienzo augure un buen final. Muy bonito Anna.
ResponderEliminarPromesa que casi nunca se cumple: jamás te haré daño...palabras, sólo palabras.
ResponderEliminarGracis Julia.